Vinilandia Records: ¿El último clavo en el ataúd del streaming o un acto de fe?
Ivan Sánchez
4/14/20263 min read
Para nadie es secreto que Curro y Vinilandia ha logrado lo que muchos medios tradicionales envidian: que los músicos se sientan a hablar como si nadie los estuviera grabando. Pero crear un espacio para que los músicos y los fans podamos escuchar más a fondo sobre ellos y la nostalgia de los discos que han formado parte de su vida no eran suficientes. El anuncio de Vinilandia Records no es solo "un proyecto más", es una declaración de guerra contra la inmediatez desechable de las playlists.
El hombre detrás del ruido: ¿Quién es Curro?
Si vas a leer sobre Vinilandia, tienes que saber quién mueve los hilos. Curro no es un entusiasta que ayer se compró una tornamesa y una caja de vineles en Amazon. Es un tipo que entiende la estética del error y el valor de lo físico. Su trayectoria con el podcast ha sido una curaduría quirúrgica del underground y el mainstream alternativo.
El dichoso Test Pressing: Hagan sus apuestas
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Ya hay un test pressing dando vueltas. Para los que no saben: es la prueba final, el disco antes de ser disco. Es real, existe y alguien ya lo escuchó.
Curro ha sido inteligente. Ha fogueado a una camada de bandas en sus shows en el Fuckoff Room, que apuntan a ser las candidatas naturales para inaugurar el catálogo. Si descartamos a los que ya tienen casa (como 13 Anclas o Perroflecha en Escondido Records), en el radar tenemos los siguientes nombres:
Todosantos: Sería la apuesta más segura. Tienen el sonido y la madurez para estrenar un sello que nace con expectativas altas, aunado a que sus integrantes ya cuentan con un cv más curtido.
Annapura: Si Vinilandia Records quiere dejar claro que no vienen a jugar limpio, el caos sonoro de Annapura en un vinilo sería un puñetazo en la mesa.
Buddha: Representarían el lado más lógico al ser una banda que ya cuenta con repertorio y bagaje dentro de la escena.
¿Nuestra apuesta en Sin Vinilos? Quien sea que se encuentre dentro de ese vinil va a tener que cargar con la responsabilidad de demostrar que el formato físico en México no es una moda vintage, sino una necesidad para la supervivencia de la escena.
Porque estamos cansados de la música que desaparece a los 15 segundos. El nacimiento de un sello que apuesta por el vinilo en una escena tan golpeada como la nuestra es, por decir lo menos, un acto de rebeldía DIY.
No sabemos si Vinilandia Records será el gigante que salve a las bandas o un experimento romántico de Curro. Lo que sí sabemos es que, en un mundo de archivos MP3 huérfanos, un disco con el sello de Vinilandia es algo que vamos a querer tener en la repisa.


Curro ha construido un refugio donde el punk rock, el hardcore, el pop punk, entre otros, dejándonos claro no son "géneros de nicho", sino legados que merecen ser impresos en plástico. Su salto a sello discográfico es el movimiento lógico: si ya tienes la plataforma y la audiencia, ¿por qué dejar que las bandas sigan mendigando centavos en digital cuando pueden tener un objetivo mas ambicioso?
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Sobre el autor
Ivan Sánchez
Mercadólogo y creador de Sin VInilos. Mi objetivo es consolidar un espacio profesional donde las bandas y proyectos independientes de la escena encuentren el foco que merecen, impulsando su alcance.


